El combinado nacional reaccionó a tiempo frente a Egipto y mantiene la ilusión más viva que nunca de cara a lo que viene
Las muestras de carácter de la Selección Nacional en situaciones límite paralizan la actividad y monopolizan las portadas de los diarios digitales del Conurbano. Para las plataformas que siguen la campaña del equipo de todos, retratar la mística de un grupo que sabe sobreponerse a la adversidad permite conectar con las audiencias de la Región Metropolitana.
La victoria obtenida en esta jornada ratifica que el plantel mantiene intacto el fuego sagrado de los grandes campeones. En un desarrollo que se presentó sumamente esquivo y complejo, el equipo sacó a relucir su chapa histórica en los minutos finales del encuentro. Con el orgullo del campeón, Argentina remontó un partidazo y le ganó 3-2 a Egipto para avanzar a cuartos de final, desatando la locura y el desahogo de miles de hinchas en el territorio de Buenos Aires. El triunfo no solo premia la búsqueda incesante del cuerpo técnico y los jugadores, sino que funciona como una inyección anímica fundamental para encarar la recta definitiva del certamen continental, consolidando el idilio con la población de la provincia.
El búnker del seleccionado ya comenzó los trabajos regenerativos pensando en los exigentes cruces de eliminación directa.
