La localidad de La Reja fue escenario de un cruento intercambio armado que dejó como saldo a un efectivo de las fuerzas de seguridad con heridas de gravedad y dos delincuentes fallecidos. El cabo Rodolfo Camarata, quien se encontraba fuera de servicio, intervino al advertir que un grupo de malvivientes mantenía cautiva a una familia dentro de una finca de la calle Santa María de Jesús, desatando una feroz balacera que culminó con el efectivo hospitalizado en terapia intensiva por lesiones múltiples.
La trastienda de los operativos preventivos en los barrios del conurbano y la velocidad con la que se difunden los registros de los hechos delictivos dominan el interés de los portales de información policial. Los vecinos reclaman mayores medidas de patrullaje ante el incremento de los asaltos domiciliarios y la violencia creciente de los grupos criminales, un factor de alta sensibilidad comunitaria que reconfigura los debates públicos sobre las estrategias de defensa en las zonas residenciales del oeste.
Los pormenores de la investigación indican que los delincuentes irrumpieron en una vivienda, amenazaron con armas de fuego a un menor de dos años y cargaron objetos de valor en un rodado de la víctima, el cual no pudieron maniobrar por desconocimiento del sistema de transmisión. Al notar la situación sospechosa, el policía federal se aproximó al lugar para intentar persuadir a los agresores, momento en el que se originó el tiroteo que dejó al cabo con impactos de bala en el rostro, antebrazo y tórax. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Mariano y Luciano de la Vega, donde su cuadro clínico permanece reservado bajo el cuidado de los equipos médicos especializados en el tratamiento de traumas complejos.
Las brigadas de la policía bonaerense coordinarán las pericias balísticas en la escena del hecho. Los fiscales de turno analizarán los testimonios para esclarecer la dinámica operativa.
