A los 82 años, falleció el icónico conductor y periodista. Polémico, disruptivo y con una extensa trayectoria en gráfica, radio y televisión, trabajó incansablemente hasta sus últimos días pese a sus recurrentes problemas de salud.
La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung representa el cierre de una de las trayectorias más influyentes, polémicas y brillantes de la historia del periodismo argentino, dejando un legado indeleble tras más de cinco décadas de labor ininterrumpida.
El periodista falleció este miércoles por la mañana en el Sanatorio Los Arcos del barrio porteño de Palermo, tras haber ingresado el martes debido a un cuadro respiratorio. La noticia fue confirmada a Infobae por la propia familia del conductor, quien atravesaba su cuarta internación del año pero mantenía su ritmo de trabajo activo hasta el final.
Nacido en Buenos Aires en 1944, su vida estuvo marcada por la superación personal y el desafío constante:
- Una infancia compleja: Criado en el seno de una familia de clase media en Villa Devoto con fuerte activismo político clandestino, debió independizarse a los 14 años tras una tensa convivencia familiar, refugiándose inicialmente en un depósito de huevos y realizando changas.
- Vínculos entrañables: Tras la partida de su hermano mayor, asumió un rol fundamental en la crianza de su hermana menor, Olga, a quien crió y con quien mantuvo un vínculo inquebrantable hasta su fallecimiento durante la pandemia.
- Vigencia y reconocimientos: Hasta sus últimos meses condujo ciclos como Chiche 2024 en Crónica TV y recibió una ovación en los Premios Martín Fierro de Cable 2025 al obtener la distinción al mejor programa de magazine, acompañado por su pareja, Cristina Seoane.
Fiel a su lema de que «uno tiene la edad de sus proyectos», Gelblung encaraba sus días con la misma pasión de siempre, manteniendo el sueño de lanzar un nuevo diario de papel y asegurando que prefería vivir la vida como si fuera a perdurar 200 años, sin permitir que las adversidades médicas frenaran su vocación.
De este modo, los medios nacionales despiden a un transgresor irremplazable que demostró que, mientras existan sueños y curiosidad por el oficio, la historia personal nunca está concluida.
