Tras colgar la camiseta de la Selección, el capitán albiceleste deja un vacío difícil de llenar en la diplomacia deportiva y la proyección de la marca país. Analistas internacionales evalúan qué pierde la Argentina sin su mayor embajador cultural de las últimas dos décadas.
El reciente retiro de Lionel Messi de la Selección Argentina no solo generó un profundo impacto emocional y deportivo en millones de fanáticos alrededor del planeta, sino que también significó la pérdida activa de una figura internacional indiscutida que durante los últimos 20 años funcionó como el principal pilar del Soft Power (poder blando) de la Argentina en el mundo.
A lo largo de las últimas cinco décadas, figuras de la talla de Diego Maradona, el papa Francisco, la propia selección de fútbol, el tango y la carne se consolidaron como los grandes símbolos de identidad nacional a nivel global. En ese selecto grupo, Messi se erigió indiscutiblemente como el mejor embajador del país, generando una asociación masiva y sumamente positiva con la Argentina en lugares tan remotos como Bangladesh o en cada rincón donde flamea una camiseta albiceleste con el número 10.
Consultados por TN, diversos especialistas analizaron las implicancias de este fenómeno. El analista internacional Juan Negri señaló que, si bien la dimensión exacta del poder blando es compleja de medir en términos materiales —dado que no se traduce automáticamente en mayores inversiones extranjeras—, la salida de Messi implica que «la gente va a tener menos en la cabeza al país», perdiendo una referencia global inmediata. Por su parte, el sociólogo deportivo Diego Murzi destacó que la figura del capitán del Inter Miami reforzó históricamente la narrativa de excepcionalidad argentina en el plano deportivo, posicionándose como el deportista más relevante del siglo XXI y el sucesor de la impronta dejada por Maradona en los años ochenta y noventa.
Una despedida que marca el fin de una era dorada para la diplomacia cultural y deportiva de la Argentina, dejando vacante el rol de la máxima figura que proyectaba al país como una marca global.
