Un ataque con drones de largo alcance provocó un incendio en la región de Perm, en los Urales. Kiev asegura haber alcanzado una estación clave del sistema Transneft.
La estrategia de Ucrania para asfixiar los ingresos energéticos del Kremlin dio un salto significativo este miércoles. Drones de largo alcance impactaron en una instalación petrolera en la región de Perm, situada a más de 1.500 kilómetros de la frontera ucraniana. El ataque, confirmado por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), marca una nueva fase en la capacidad de despliegue tecnológico de las fuerzas de Kiev.
El incendio afectó una estación de bombeo y tanques de almacenamiento operados por la estatal rusa Transneft. Mientras el gobernador regional, Dmitry Makhonin, intentó minimizar el evento calificándolo como un impacto en una «instalación industrial», el presidente Volodymyr Zelenskyy celebró la expansión del alcance de sus armas, subrayando que la distancia ya no es una barrera para debilitar la infraestructura bélica rusa.
Este golpe se suma al ataque ocurrido ayer en la refinería de Tuapse, consolidando una ofensiva sistemática contra los nodos logísticos que financian la invasión en territorio ucraniano.
