Un plenario de comisiones comenzó a analizar los cambios enviados por el Ejecutivo. Se busca agilizar el tratamiento en crisis agudas y aumentar la presencia de psiquiatras en los equipos de diagnóstico.
Esta tarde, la Cámara Alta dio el primer paso para modificar la ley vigente de salud mental. Con la presencia de funcionarios nacionales, el debate se centró en las fallas de la normativa actual y la necesidad de nuevas herramientas para evitar «casos trágicos» de suicidios y agresiones.
La directora de Salud Mental, Liliana González, sostuvo que la ley actual, tras 15 años, «no funciona adecuadamente». El nuevo proyecto propone que las internaciones involuntarias sean una herramienta de prevención y rehabilitación. También se puso la lupa sobre el déficit de infraestructura: Argentina cuenta con solo 14,5 camas de salud mental cada 100.000 habitantes, muy lejos de las 60 recomendadas por la OCDE. Además, se busca obligar a que los equipos interdisciplinarios cuenten obligatoriamente con psiquiatras para detectar cuadros orgánicos.
El oficialismo aceptó invitar a una ronda de expositores para profundizar la discusión antes de pasar el proyecto a la firma del dictamen.
