La incertidumbre sobre el futuro electoral de Lucas Ghi, imposibilitado por ley de acceder a un nuevo mandato en 2027, ha instalado en la agenda política local la búsqueda de un sucesor. Guillermo Pascuero, secretario de Planificación Estratégica y dirigente con trayectoria tanto en el sabbatellismo como en el tagliaferrismo, evitó aventurar nombres propios y subrayó que el intendente deberá ser el principal referente en la definición del camino electoral.
La trastienda de este debate político y la velocidad con la que se especula sobre los nombres dominan el interés de la mesa chica del oficialismo moronense. Ante la consulta sobre quién sería el mejor candidato para continuar con el proyecto actual, Pascuero calificó como «anticipado» cualquier tipo de posicionamiento público, argumentando que el escenario político local debe terminar de consolidarse antes de iniciar formalmente la carrera hacia el 2027.
Los pormenores de la situación se complican debido al complejo consenso legislativo necesario para modificar la norma que limita las reelecciones en la provincia de Buenos Aires. Aunque el propio Ghi mantiene la expectativa de una reforma apoyada por intendentes de diversos espacios políticos y el Gobierno bonaerense, las restricciones vigentes obligan al oficialismo a mantener abiertas todas las alternativas. La estrategia del «luquismo» parece priorizar, por ahora, el sostenimiento de la gestión y la espera de definiciones que permitan despejar la incógnita de la reelección.
Las definiciones dependen del devenir político. El intendente será el elector final del proceso.
