El presidente de los Estados Unidos comunicó a través de su red social, Truth Social, que su gobierno asumirá el control de la seguridad en el estratégico estrecho de Ormuz. La medida incluye el restablecimiento de un bloqueo naval dirigido exclusivamente a embarcaciones iraníes o vinculadas a Teherán, mientras que se garantizó el uso abierto y justo para el resto de la comunidad internacional. El mandatario justificó esta acción como una respuesta necesaria para asegurar el flujo del comercio marítimo ante la escalada de tensión regional vigente.
La trastienda de esta decisión radica en la voluntad de financiar las operaciones de seguridad mediante un cargo especial del 20% sobre el valor de la carga transportada por todas las embarcaciones que utilicen esta ruta. Trump argumentó que esta medida es una cuestión de «justicia», dado que Estados Unidos ha garantizado la estabilidad del área durante décadas sin recibir una compensación económica. El nuevo esquema busca cubrir todos los costos operativos para proteger este punto clave del suministro energético global frente a los constantes conflictos militares actuales.
Los pormenores de la implementación indican que el proceso de control y cobro comenzará de forma inmediata, marcando un cambio radical en la administración del paso marítimo. Esta postura ha generado una reacción inmediata de las autoridades iraníes, quienes calificaron la medida como una interferencia ilegal en sus aguas y un peligro para la estabilidad del suministro mundial de gas y petróleo. La situación en Ormuz continúa siendo el epicentro de la disputa, con ataques recíprocos que mantienen al mercado energético en un estado de incertidumbre constante.
Las fuerzas estadounidenses mantienen presencia activa. La comunidad internacional evalúa el impacto de estas nuevas medidas arancelarias aplicadas.
