La Casa Blanca retiró el visado a María Luisa Ribeiro Viotti en represalia por las demoras en autorizar al nuevo representante diplomático norteamericano en Brasilia. Desde la presidencia brasileña denunciaron intromisión en los comicios de octubre.
El gobierno de Donald Trump formalizó la cancelación de la visa diplomática de la embajadora de Brasil en Washington, María Luisa Ribeiro Viotti. La medida, confirmada por fuentes oficiales del Departamento de Estado, representa un punto crítico en las relaciones bilaterales entre ambas potencias del continente.
El conflicto se desencadenó a raíz del retraso por parte del gobierno brasileño en otorgar el plácito oficial al diplomático Daniel «Danny» Perez, nominado por la administración estadounidense para encabezar la sede en Brasilia. De acuerdo con informes periodísticos locales, Washington rompió los usos y costumbres de la diplomacia internacional al anunciar públicamente la designación un mes antes de realizar la consulta formal ante el país anfitrión. Pese al retiro del visado, las autoridades norteamericanas aclararon que la diplomática no enfrentará una deportación inmediata y podrá permanecer en territorio estadounidense mientras avancen las negociaciones.
Por su parte, el Palacio del Planalto emitió un duro pronunciamiento rechazando la sanción y enmarcándola dentro de un esquema de presiones externas sobre el proceso electoral venidero. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva señaló que las decisiones de la Casa Blanca responden a alineamientos ideológicos dirigidos a favorecer a sectores opositores. En los últimos meses, las fricciones previas ya incluyeron la aplicación de nuevos aranceles comerciales a productos brasileños y reuniones de alto nivel con referentes de la oposición sudamericana.
Las cancillerías de ambos países mantendrán activas las vías de diálogo técnico para intentar resolver el estancamiento protocolar antes del receso diplomático.
