La masiva reunión en el Polideportivo José María Gatica revalidó el poder de convocatoria del exlíder de Patricio Rey, congregando a fieles de múltiples generaciones.
La conversión de las expresiones de la subcultura del rock en fenómenos de movilización de masas constituye una característica distintiva de la identidad musical argentina contemporánea. Cuando las ceremonias de despedida reproducen las dinámicas de asistencia colectiva que caracterizaban a los conciertos en vida de los artistas, se evidencia la persistencia de una mística que supera los límites temporales tradicionales. Analizar la trascendencia de estos ritos de despedida en las secciones culturales permite mensurar el lugar definitivo que ocupan estos compositores en el panteón de los mitos populares del país.
El cierre de la capilla ardiente en la localidad del sur bonaerense sella el final del recorrido terrenal de una figura irrepetible. El velatorio desarrollado en el Polideportivo José María Gatica de Avellaneda se constituyó de manera inmediata en un hito de las crónicas culturales locales. Al congregar a millares de seguidores provenientes de todas las jurisdicciones del territorio nacional desde el inicio del domingo, la jornada ratificó la vigencia del exvocalista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, fallecido a los 77 años el pasado viernes 5 de junio. La despedida del creador quedará definitivamente registrada en los anales especializados como “una de las convocatorias populares más grandes de la historia reciente de la música argentina”.
El cese de los homenajes presenciales abre el período de vigencia de una obra artística que ya es patrimonio colectivo.
