Tras la victoria ante Deportivo Recoleta, el Vasco repitió alineación por primera vez en ocho partidos. El gran momento del mediocampo, la apuesta por la cantera y los puntos a corregir en ataque.
Luego de un inicio accidentado con tropiezos ante Deportivo Riestra u O’Higgins, el ciclo de Rodolfo Arruabarrena en Boca Juniors comenzó a encontrar estabilidad y funcionamiento. La convincente actuación frente a Deportivo Recoleta dejó en evidencia que el entrenador ya tiene una base de confianza para encarar el semestre.
«Boca se tiene que acostumbrar a ganar», sentenció el técnico tras repetir el once inicial por primera vez desde su llegada. El crecimiento del equipo se sustenta principalmente en un triángulo en la mitad de la cancha donde las funciones se complementan a la perfección: Leandro Paredes como eje y dueño de las pelotas paradas, Milton Delgado aportando contención y creatividad, y Santiago Ascacíbar transformándose en un sorpresivo goleador con cuatro tantos en fila.
El sello del DT también se refleja en la promoción y consolidación de los juveniles. Tomás Aranda asumió la responsabilidad de vestir la camiseta número 10, mientras que el zurdo Leonel Flores (19 años) suma dos goles en 581 minutos y se afianza como una de las revelaciones por su juego vistoso.
En el aspecto defensivo, la estructura se sostiene con Álvaro Montero en el arco, Leandro Lozano y Lautaro Blanco proyectándose por las bandas, y la dupla central conformada por Lautaro Di Lollo y Ayrton Costa, un sector donde el cuerpo técnico aún evalúa sumar variantes.
La principal cuenta pendiente para el Xeneize reside en la efectividad ofensiva. Con Miguel Merentiel adaptándose a tareas de asociación fuera del área, todas las miradas apuntan al inminente debut del ecuatoriano Enner Valencia para potenciar el ataque.
