Los gremios advierten que la reestructuración es el inicio de un proceso de cesantías. «No hay fondos ni para pagar la luz», aseguran desde ATE.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) atraviesa una crisis institucional sin precedentes. Trabajadores y gremios denunciaron que la administración avanza con una reestructuración de centros que, en la práctica, significaría el desmantelamiento de funciones críticas y el pase a disponibilidad de cientos de investigadores y técnicos.
La tensión escaló tras una reunión entre el director nacional del organismo, Ariel Pereda, y representantes sindicales. Según José Luis Perea, delegado de ATE, el instituto sufre un desfinanciamiento «inédito» en sus 70 años de historia. La falta de presupuesto afecta los servicios básicos de las sedes y paraliza los proyectos de investigación. «Nos invitan a discutir un mapa temático sin garantías materiales para ejecutar nada», señalaron los trabajadores, quienes recibieron a las autoridades con pancartas bajo la consigna «No al desguace».
El conflicto se agrava ante la falta de circuitos internos operativos, lo que pone en riesgo la continuidad de la investigación agropecuaria nacional.
