El líder de una violenta organización de San Martín fue atrapado en un operativo sorpresa. Estaba acusado de homicidio y liderar una red de venta de droga que operaba con armas con numeración suprimida.
Fabián Jesús Bravo, alias “El Gordo Pei”, fue detenido tras semanas de vigilancia encubierta y tareas de inteligencia tecnológica. El capo narco, que contaba con un pedido de captura activo por homicidio agravado, fue interceptado por la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos en una vivienda del oeste bonaerense donde permanecía refugiado con su familia.
La pesquisa determinó que la banda de «El Gordo Pei» ejercía un férreo control territorial basado en el uso de armas de fuego y una logística de distribución blindada. El rastreo de un Chevrolet Cruze interceptado en José León Suárez fue el inicio del fin para el prófugo, ya que en ese procedimiento se secuestró armamento y teléfonos que revelaron sus constantes mudanzas entre las localidades de General Rodríguez y Moreno. Durante el allanamiento final, la policía logró capturar primero a su pareja, Joana Giménez, cuando intentaba escapar de la propiedad. Segundos después, las fuerzas especiales redujeron a Bravo dentro del inmueble. Ambos quedaron imputados no solo por el tráfico de drogas, sino también por amenazas agravadas y resistencia a la autoridad, cerrando así un capítulo de alta peligrosidad para la zona norte del Conurbano.
La fiscalía interviniente ordenó el peritaje de los dispositivos secuestrados para determinar el alcance total de la red de protección que permitió al líder narco mantenerse prófugo.
