El régimen norcoreano efectuó nuevos disparos de prueba sobre el mar del Este durante la jornada dominical. La maniobra provocó máxima alerta militar en las fuerzas de defensa de Seúl y Tokio ante el avance del programa bélico asiático.
La oficina del gobierno japonés y el Estado Mayor Conjunto surcoreano confirmaron la detección de las alertas en sus radares continentales. Las autoridades monitorearon la trayectoria marítima de los proyectiles para evaluar posibles riesgos sobre zonas costeras habitadas de la región.
Esta nueva demostración de fuerza ocurre a pocos días de que el organismo atómico internacional exigiera el desmantelamiento total del arsenal. Sin embargo, la dirigencia política norcoreana rechazó categóricamente cualquier requerimiento diplomático por considerarlo una amenaza directa a su soberanía nacional.
Desde Pyongyang reiteraron que la condición de potencia atómica resulta un precepto constitucional absolutamente innegociable frente a Occidente. Por su parte, la cúpula militar asiática denunció los constantes ejercicios balísticos impulsados por Estados Unidos y sus aliados estratégicos en la zona.
El escenario geopolítico se torna cada vez más delicado tras el estancamiento permanente de las negociaciones de paz multilaterales. Las distintas naciones involucradas mantienen activados sus protocolos de contención ante el riesgo inminente de una escalada bélica mayor en la península.
