Mientras aumentan los paros médicos y cierran centros de atención, la gestión de Homero Giles aprobó facturaciones que triplican los valores de mercado.
La revelación de presupuestos inflados en hasta un 290% para la compra de insumos de discapacidad añade máxima tensión a la conducción de IOMA. La segunda obra social más grande del país, con más de dos millones de afiliados obligatorios, atraviesa uno de sus momentos más críticos entre manifestaciones callejeras, corte de servicios médicos y recursos de amparo.
Las denuncias por los sobreprecios en insumos ortopédicos salpican directamente al presidente de la entidad, Homero Giles, en ciudades clave como La Plata y Mar del Plata, donde la atención médica se encuentra virtualmente paralizada. La compra de equipos para afiliados con discapacidad a valores muy superiores a los de lista genera fuertes cuestionamientos de legisladores e intendentes de la oposición.
En los grupos de usuarios que reúnen a más de 48.000 afiliados damnificados, las protestas por las demoras en entregas de insumos vitales contrastan con la celeridad de las adjudicaciones millonarias a intermediarios. La falta de compras directas a fabricantes nacionales o a importadores primarios figura entre los principales puntos cuestionados a la auditoría médica institucional.
Se prevé que las autoridades de la obra social sean citadas a dar explicaciones ante la Legislatura provincial en los próximos días.
