Vecinos e hinchas de distintas generaciones rinden tributo a la sencillez y al carácter del hombre que prefirió la lealtad a los colores antes que las tentaciones del mercado
Las manifestaciones espontáneas de congoja ante la pérdida de un referente de la cultura popular exceden los límites de los estadios y se trasladan a los cafetines, las plazas y las esquinas de los municipios bonaerenses. Para las redacciones abocadas a retratar el sentir de las barriadas en el mapa provincial, describir este fenómeno de memoria colectiva constituye una crónica social indispensable para entender la identidad de nuestra comunidad.
La cercanía y la hombría de bien del histórico volante central dejaron una marca profunda que hoy se traduce en anécdotas compartidas por miles de trabajadores en la provincia de Buenos Aires. Las crónicas vecinales recopiladas en el territorio de Buenos Aires recordaron que su figura trascendió las fronteras de La Boca para convertirse en un patrimonio afectivo del fútbol. Al repasar los despachos informativos en el distrito bonaerense, se ratificó que Boca despide a una leyenda. Antonio Ubaldo Rattín, uno de los máximos ídolos de la historia del club, falleció a los 89 años y dejó un legado imborrable, tanto en la institución de La Ribera como en el fútbol argentino. Los historiadores locales destacaron que El Rata, tal como fue apodado por un juego de palabras con su apellido, se convirtió en el símbolo de la identidad de Boca. Aguerrido, temperamental y de una enorme personalidad, fue el precursor de un estilo que luego siguieron otros ídolos como el Chapa Rubén Suñé, Blas Armando Giunta y Mauricio Serna, pero siempre manteniendo la humildad del pibe de barrio que debutó a los 19 años y durante toda su carrera vistió la azul y oro.
Las agrupaciones de hinchas de la zona norte anunciaron que pintarán un mural conmemorativo en una de las plazas principales para recordar la estampa del gran capitán.
