El éxito de la serie de Netflix impulsa una tendencia que combina historia, protocolo y la sofisticación de la época de la Regencia en plena Ciudad de Buenos Aires.

La estética de principios del siglo XIX ha dejado de ser exclusividad de la pantalla para instalarse en las mesas de la Capital Federal. De la mano de especialistas como la tea blender Mariana Mangiarotti, el ritual de la infusión aristocrática recupera su brillo y se convierte en el plan predilecto de quienes buscan elegancia y sabor en un entorno histórico.
La cuarta entrega de la ficción británica no solo trajo nuevos romances, sino que volvió a poner en el foco central a variedades clásicas como el Earl Grey y el English Breakfast. Según los expertos, estas mezclas eran el alma de las reuniones sociales de la nobleza, una costumbre que hoy se puede replicar en lugares emblemáticos de Buenos Aires. La ciudad ofrece rincones que parecen detenidos en el tiempo, donde el mármol, las arañas de cristal y la pastelería artesanal permiten viajar al pasado sin salir del presente.
Ya sea en imponentes hoteles o en confiterías que son patrimonio histórico, la experiencia de merendar como un integrante de la alta sociedad inglesa está más vigente que nunca en el suelo porteño.
