Tras concluir el cese de fuego de 72 horas, las fuerzas rusas bombardearon instalaciones de producción de drones y depósitos estratégicos. El gobierno ucraniano reportó víctimas fatales y calificó la ofensiva como «terrorismo sin sentido».
El Ejército ruso dio por concluida la tregua de tres días acordada durante el fin de semana al perpetrar un masivo ataque con misiles de precisión y drones contra la capital ucraniana y su región, alcanzando diversas plantas de fabricación militar y centros logísticos.
De acuerdo con el informe del Ministerio de Defensa de Rusia, los bombardeos nocturnos se centraron en objetivos industriales y de infraestructura militar vinculados al desarrollo de vehículos aéreos no tripulados. Entre las instalaciones afectadas en Kiev figuran la Planta de Radio (Trimen-Ucrania), la Planta de Hormigón Armado —productora de componentes para misiles y drones— y la firma Element UA, además de depósitos y centros logísticos de las empresas Ukrspetssystems, Khimtransagro y R-Plast. La ofensiva también golpeó complejos estratégicos en la localidad de Bila Tserkva, donde se desarrolla el dron de largo alcance T-R-X, y extendió los ataques hacia la infraestructura portuaria de Odesa y un buque de carga en Chornomorsk.
Por su parte, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, condenó enérgicamente el accionar de Moscú y denunció la muerte de al menos dos personas. El funcionario remarcó que los ataques se produjeron de manera inmediata tras la visita de los mediadores estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, en el marco de una tregua pactada que no logró destrabar las negociaciones de paz. «Sus misiles balísticos suenan más fuerte que sus palabras sobre diplomacia», manifestó el canciller en redes sociales al cuestionar al presidente ruso Vladímir Putin.
De este modo, el conflicto recrudece con fuerza tras el fracaso del cese temporal de hostilidades, volviendo a poner en tensión el escenario geopolítico internacional.
