Las defensas ucranianas derribaron 74 naves, pero los impactos alcanzaron viviendas, un hotel y barcos. Entre las víctimas hay dos niños y una turista que celebraba su cumpleaños.
La ciudad portuaria de Odesa sufrió una de las noches más violentas del año tras ser blanco de un ataque masivo con 94 drones lanzados por Rusia. Según informó el gobernador regional, Oleh Kiper, la ofensiva dejó un saldo de 14 civiles heridos y causó graves destrozos en infraestructuras del centro de la ciudad, área protegida por la UNESCO, y en el puerto.
El despliegue de las defensas aéreas logró neutralizar 74 proyectiles, aunque el resto impactó en quince localizaciones distintas. Las explosiones dañaron edificios residenciales históricos y un hotel costero donde se alojaban turistas. Además, la Administración de Puertos Marítimos confirmó daños en una infraestructura energética y en una embarcación. Las fuerzas del orden ya documentan el hecho como un nuevo crimen de guerra contra la población civil.
El presidente Volodimir Zelensky destacó que, pese a la magnitud del ataque, la efectividad de derribo de drones supera el 90%, subrayando la urgencia de recibir más misiles balísticos para proteger los puntos críticos del país.
