
Con el boleto mínimo de colectivo rozando los $874 en Buenos Aires, el mes arranca con fuertes ajustes. El factor Oriente Medio y el plan de Economía para contener los combustibles.
Con la llegada de abril, el esquema de precios en Argentina enfrentará una nueva etapa de ajustes que afectará directamente el bolsillo de los consumidores. En un escenario donde el costo de vida de febrero se ubicó en el 2,9% y las proyecciones para marzo rondan el 3%, el Poder Ejecutivo avanza con la quita de subsidios y la aplicación de fórmulas de indexación mensual. Estas medidas buscan equilibrar las cuentas públicas, aunque representan un desafío para el presupuesto familiar en el Área Metropolitana de Buenos Aires y el resto del país.
El transporte público es uno de los rubros con mayor incidencia en el cronograma de subas. En territorio bonaerense, las líneas de colectivos aplicarán un ajuste del 4,9%, llevando la tarifa mínima para usuarios con tarjeta SUBE nominada a $873,37 en recorridos de hasta 3 kilómetros. Para distancias mayores, las escalas se elevan progresivamente, alcanzando un techo de $1.197,39 en trayectos que superen los 27 kilómetros. Por su parte, en el sector energético, se esperan actualizaciones en las facturas de luz y agua, que se suman a los nuevos valores en las cuotas de las empresas de medicina prepaga.
En paralelo, el Palacio de Hacienda ha diseñado una estrategia específica para el mercado de hidrocarburos. Ante la inestabilidad del precio internacional del crudo, acentuada por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, las autoridades optaron por moderar el traslado de costos a los surtidores de combustible. Esta decisión busca evitar un efecto dominó que acelere nuevamente la inflación en productos básicos, aprovechando la leve desaceleración que mostraron alimentos y bebidas durante la última semana de marzo.
Este conjunto de actualizaciones tarifarias pone a prueba la estrategia oficial de desinflación, marcando una hoja de ruta donde el saneamiento de precios relativos convive con la necesidad de sostener el consumo interno.
