Un nuevo emprendimiento gastronómico gestado en la zona oeste del conurbano bonaerense logró un crecimiento exponencial a pocos días de su lanzamiento, agotando stock en tiempo récord y conquistando a los consumidores con precios populares.
Creado por Marcelo Basilotta, el producto se comercializa en kioscos con un peso de cincuenta gramos y un valor competitivo que oscila entre los seiscientos y setecientos pesos, priorizando el acceso a sectores que hoy no pueden abonar marcas de mayor jerarquía. Con dos variedades iniciales —dulce de leche y el innovador «Turrifruti» de membrillo—, la marca ya proyecta nuevas incorporaciones para fin de año, como el formato triple bautizado como «Turriple».
Lejos de las estrategias tradicionales, el proyecto apostó por un nombre disruptivo inspirado en el lenguaje juvenil de los barrios para generar impacto y conversación en las redes sociales. Tras duplicar líneas de producción ante la masiva demanda inicial, el objetivo actual de la firma apunta a consolidar la distribución local y proyectar la expansión del producto más allá de las fronteras regionales.
