La mesa chica que encabeza Juan Román Riquelme busca destrabar la salida del arquero del Olympique de Marsella. El valor de mercado de su ficha y los derechos de formación de Estudiantes asoman como las principales trabas.
La reestructuración del plantel profesional de una entidad de alta competencia exige una planificación rigurosa que combine la jerarquía deportiva con la viabilidad presupuestaria. En los mercados de pases contemporáneos, la adquisición de un futbolista con vigencia en el fútbol europeo demanda el despliegue de estrategias de ingeniería financiera y amortización de fichajes a mediano plazo. Cuando las variables macroeconómicas locales limitan la capacidad de compra directa, los clubes se ven obligados a balancear sus prioridades mediante un riguroso análisis de costo-beneficio de sus activos deportivos.
La comisión directiva de Boca Juniors formalizó su interés prioritario por Gerónimo Rulli (34 años) para consolidar el puesto más expuesto del primer equipo que conduce Rodolfo Arruabarrena. Si bien el futbolista del Olympique de Marsella mostró receptividad en los sondeos preliminares, la operación presenta una alta complejidad contractual: posee un vínculo vigente hasta junio de 2027 y su cotización base se ubica en los 10 millones de dólares. Ante este escenario, el Consejo de Fútbol diseñó una matriz de alternativas que incluye a Nahuel Losada, Álvaro Montero y Sergio Rochet, buscando mitigar los riesgos ante una eventual caída de las negociaciones principales.
Las próximas horas serán determinantes para evaluar si el club francés flexibiliza las condiciones de pago o si se ejecuta la cláusula de salida del guardameta.
