El goleador histórico dejó de lado los botines y se prepara para la política: «No cierro las puertas a nada«, disparó el ídolo.
El mundo Deportivo Morón está en llamas. Damián Akerman, el hombre que más alegrías le dio al pueblo del «Gallo» dentro de la cancha, ahora quiere hacer historia desde el escritorio. El operativo clamor ya está en marcha y promete llevarse todo puesto.
Akerman fue claro: para manejar un club no bastan los goles, hay que prepararse, y él se siente listo para el desafío. Un grupo de socios ya está armando el «dream team» político, sumando incluso a otros ex jugadores y sectores de la actual comisión directiva. Saben que la parada es brava: mantener el club abierto cuesta 450 millones de pesos al mes. Con Gabriel ‘Conejo’ Mansilla sin posibilidad de reelección por estatuto, el camino está despejado para que el máximo ídolo intente el salto más importante de su vida.
La cuenta regresiva empezó; quieren el proyecto cerrado antes de que ruede la pelota en el Mundial.
