Monseñor Jorge García Cuerva pronunció una homilía incisiva ante la mirada de Javier Milei y sus ministros. El reclamo eclesiástico por el impacto de la crisis en los sectores vulnerables y el llamado a frenar la polarización.
Las máximas jerarquías del catolicismo local formalizaron un duro diagnóstico social en uno de los escenarios con mayor peso institucional del año. Lejos de las diplomacias de ocasión, la homilía patricia expuso el malestar latente de la Iglesia católica frente al rumbo socioeconómico de la administración libertaria, trazando un paralelo histórico con viejas disputas entre el poder político y el religioso.
El escenario de la confrontación discursiva fue la Catedral Metropolitana durante el tradicional Tedeum. Frente al presidente Javier Milei y gran parte de su Gabinete, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, brindó un mensaje crítico que en los pasillos políticos compararon con las históricas intervenciones de Jorge Bergoglio ante Néstor Kirchner hace dos décadas. “Nadie es descartable, ni desechable. Todos somos importantes, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes atravesados por la droga y los trabajadores precarizados”, disparó el prelado, evidenciando que la institución no está a gusto con el oficialismo.
El Episcopado endurece sus demandas territoriales mientras el Ejecutivo recalibra su estrategia de comunicación para asimilar el impacto del sermón.
