A falta de poco más de dos semanas para el estreno de la Albiceleste, el capitán sufrió un inconveniente físico en su último partido con el Inter Miami. Los estudios médicos descartaron un desgarro.
La cuenta regresiva hacia la máxima cita del fútbol internacional suele transcurrir bajo un clima de extrema susceptibilidad para los cuerpos técnicos, donde cualquier alteración en la salud de las piezas fundamentales paraliza los corazones de los aficionados. En plena etapa de planificación para la defensa de la corona del mundo, los reportes sanitarios provenientes del exterior han puesto los ojos de toda una nación sobre el proceso de recuperación del máximo referente del plantel nacional.
La molestia muscular de Lionel Messi encendió las alarmas en la Selección Argentina a pocos días del inicio del Mundial 2026. A falta de poco más de dos semanas para el debut, su estado físico se convirtió en el principal foco de atención para el cuerpo técnico de Lionel Scaloni. El inconveniente se originó el pasado 24 de mayo en el triunfo de Inter Miami por 6-4 frente a Philadelphia Union por la Major League Soccer (MLS), cuando a los 72 minutos el crack pidió el cambio tras sentir una dolencia en la pierna izquierda. El club estadounidense confirmó que sufrió una sobrecarga muscular asociada a fatiga en el isquiotibial izquierdo.
Los profesionales del seleccionado coordinarán un esquema de monitoreo diario junto a sus pares norteamericanos a fin de supervisar cada etapa del acondicionamiento físico del futbolista.
