Desde la entidad empresaria salieron al cruce de las declaraciones del Presidente sobre la morosidad y el supuesto impacto del «efecto Mundial». Advirtieron por una recesión generalizada que ahoga a las pymes y golpea el empleo genuino.
Las declaraciones del presidente Javier Milei durante su exposición en el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario —donde atribuyó el alto nivel de morosidad hogareña a la compra masiva de televisores para ver el Mundial— generaron una rápida réplica en el sector productivo. El vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenía, desmintió el argumento oficial y aseguró que el endeudamiento de las familias no responde a consumos suntuarios, sino a la drástica caída del poder adquisitivo que obliga a los hogares a financiar bienes esenciales como alimentos y medicamentos. «La supuesta reactivación de la que habla el Gobierno no llega a la economía real» sentenció, al advertir que de los últimos 15 meses de actividad, 14 operaron con resultados negativos.
En diálogo con radio El Observador, el representante de las pymes describió un escenario de recesión profunda marcado por una pérdida salarial superior al 13% en los últimos meses, el cierre sostenido de comercios y la destrucción de puestos de trabajo genuinos. Asimismo, Femenía alertó que la presión tributaria y los elevados costos logísticos continúan asfixiando al sector comercial, desestimando que plataformas de comercio electrónico puedan compensar el desplome del consumo interno. De esta manera, desde la gremial empresaria cuestionaron la postura oficial de descartar cualquier intervención frente a la crisis de los sectores medios y el incremento de la morosidad financiera.
El fuerte cruce dialéctico profundiza la tensión entre el sector pyme y la administración central, en momentos en que la actividad económica y el poder de compra continúan en el centro de la agenda pública.
