Las protestas sindicales e indígenas exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz tras dos semanas de bloqueos
El escenario político en América del Sur volvió a ingresar en una fase de extrema complejidad civil. Tras quince días de bloqueos ininterrumpidos en las principales rutas nacionales, la administración del mandatario Rodrigo Paz intenta abrir canales de diálogo, en medio de un clima de hostilidad que amenaza con paralizar por completo el centro administrativo del país vecino y genera preocupación en las representaciones diplomáticas de la provincia.
El conflicto sindical, liderado por la Central Obrera Boliviana (COB), mantiene un total de 15 puntos de bloqueo activos, afectando severamente el ingreso de insumos básicos. Aunque el reclamo original exigía un aumento salarial del 20%, la movilización derivó en un pedido de dimisión del jefe de Estado, quien asumió su cargo el pasado noviembre interrumpiendo dos décadas de hegemonía del MAS, lo que aceleró el desabastecimiento de oxígeno y combustibles en los principales centros asistenciales paceños.
Las comunidades de residentes bolivianos en el oeste bonaerense siguen con atención el desarrollo de las negociaciones para tomar contacto con sus familiares.
