El ministro de Transporte de la provincia de Buenos Aires defendió la vigencia de la verificación vehicular obligatoria. Cuestionó la desregulación federal en un contexto de rutas nacionales abandonadas y obras paralizadas.
Las políticas de control vehicular y fiscalización técnica en el territorio bonaerense se consolidan como un nuevo eje de confrontación doctrinaria y operativa entre los equipos gubernamentales de la Provincia y el Poder Ejecutivo Nacional. Mientras las directivas federales avanzan hacia esquemas de desregulación y extensión de plazos, las autoridades provinciales cierran filas en torno al andamiaje legal vigente, argumentando que la reducción de las exigencias mecánicas, combinada con el déficit crónico en el mantenimiento de la infraestructura de las calzadas, eleva exponencialmente los índices de siniestralidad en los corredores viales que atraviesan los distritos bonaerenses.
El ministro de Transporte de la provincia de Buenos Aires, Martín Marinucci, cuestionó con dureza las modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional en torno a la Verificación Técnica Vehicular (VTV) y ratificó la decisión firme de la Provincia de mantener los estándares de control vigentes para garantizar la seguridad vial. “Cuando el Estado relaja controles en nombre de la desregulación, corre el riesgo de poner en juego la seguridad de millones de argentinos”, afirmó el funcionario provincial. Marinucci remarcó que el trámite está regulado por una ley provincial vigente y funciona como una herramienta de prevención para detectar fallas mecánicas que evitan tragedias viales.
Las cámaras del sector de talleres autorizados bonaerenses respaldaron la postura ministerial, advirtiendo que la falta de revisiones periódicas resentirá los niveles de mantenimiento del parque automotor circulante.
