El legislador bonaerense endureció sus críticas, afirmó que la dirigencia tapa el desastre de la gestión y disparó contra la conducción del movimiento.
La instrumentalización de las deficiencias socioeconómicas para golpear a la propia fuerza política altera las reglas tradicionales de la representación de base local. Cuando los cuestionamientos no buscan soluciones técnicas sino la descalificación del rumbo de la gestión, las críticas se transforman en un ariete que expone las falencias de las políticas públicas de emergencia ante la opinión pública.
«La discusión política está tapando el desastre del Conurbano que se está incendiando», sentenció Ishii en una de las frases más agresivas de la jornada legislativa. El senador paceño arremetió contra los ministerios provinciales, afirmando que los hospitales están abandonados y que los funcionarios no caminan el territorio. Este duro cuestionamiento a la administración centralizada fue leído en el entorno oficialista como un ataque directo al peronismo, ejecutado con el único fin de desgastar la figura del gobernador.
Las bancadas opositoras aprovecharon la virulencia del ataque de Ishii para redoblar sus críticas contra la gestión económica de la provincia.
