Mientras crecen las presiones para que el Presidente ordene las disputas internas, el mandatario optó por recluirse en un foro cerrado en San Andrés.
Las complejidades de la gestión diaria y las crecientes rispideces en el organigrama oficial quedaron una vez más al margen de la agenda presidencial. Tras una semana caracterizada por la total ausencia de actividades institucionales, el jefe de Estado reapareció en un ámbito de acceso exclusivo, priorizando las disertaciones teóricas en la zona norte por sobre las demandas urgentes de coordinación que sus propios colaboradores le reclaman de manera reiterada.
El evento de la Universidad de San Andrés (UDESA), vedado al ingreso de los medios de comunicación, expuso la estrategia de encapsular las definiciones presidenciales en entornos amigables y controlados. Pese a que el escenario económico actual requiere certezas operativas, el mandatario se enfocó en un repaso conceptual junto a Federico Sturzenegger, alimentando las críticas de sectores aliados que advierten sobre los riesgos de postergar la resolución de las internas políticas que afectan la marcha del gobierno nacional.
El evento no es abierto a la prensa y se desarrolla en un momento de tensión creciente dentro del gabinete.
La falta de una rueda de prensa posterior dejó sin respuestas los interrogantes pendientes sobre el rumbo de los ministerios clave en este tramo de 2026.
