El senador desató una nueva pelea interna en el peronismo al criticar al gobernador en pleno recinto. El archivo lo deja muy mal parado: pasó de elogiarlo hace dos meses a cruzarlo en el Senado, viviendo de la chicana mediática en lugar de trabajar en soluciones reales.
ENTRADA: Encontrar soluciones a los problemas graves que sufren los bonaerenses todos los días debería ser la tarea principal de los legisladores, pero en el Senado provincial la prioridad parece ser otra. La velocidad con la que los dirigentes pasan de los elogios a las críticas según su conveniencia personal marca el ritmo de una política que cansa a los vecinos. Mientras los municipios piden recursos urgentes para ganarle al frío y mejorar la seguridad, las bancas se usan como escenarios de teatro para peleas que no le importan a nadie. Analizar cómo un dirigente se convierte en el principal opinólogo de la televisión sin aportar una sola idea para la Provincia es clave para entender el verdadero freno que tiene la gestión pública.
CUERPO DE LA NOTA: La última sesión del Senado bonaerense fue el escenario perfecto para el show de Sergio Berni, quien se cruzó a los gritos con Verónica Magario y criticó con dureza a Axel Kicillof, acusándolo de no ser lo suficientemente leal a Cristina Kirchner. Lo insólito y contradictorio de la situación es que el propio Berni juraba en el año 2021 que se había ido para siempre del kirchnerismo y, para colmo, en abril de este mismo año andaba diciendo en los canales de televisión que votaría a Kicillof con los ojos cerrados porque era el mejor candidato a presidente. Esta insólita voltereta discursiva demuestra que al actual jefe del bloque oficialista le resulta muchísimo más cómodo sentarse a criticar y tirar piedras a su propio equipo antes que ponerse a laburar en serio, ya que en lo que va del año su oficina no ha presentado ni un solo proyecto de ley concreto para aliviar los problemas reales de los ciudadanos.
CIERRE: Los intendentes del conurbano ya muestran su fastidio con estas peleas de cartel que solo sirven para las cámaras y no traen ninguna solución a los barrios. Las comisiones del Senado esperan que la interna se calme para ver si el bloque mayoritario empieza a tratar las leyes económicas postergadas.
