En una votación reñida, la Cámara baja convalidó el nuevo régimen de incentivos para inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares. El proyecto pasa ahora al Senado.
La aprobación de regímenes de promoción de inversiones a gran escala en los parlamentos de economías emergentes suele requerir la construcción de mayorías circunstanciales que trasciendan la representación propia del oficialismo. Estas estructuras normativas buscan mitigar el riesgo país mediante el otorgamiento de garantías extraordinarias en materia cambiaria, tributaria y aduanera por plazos prolongados. Para las administraciones de corte liberal, la obtención de una media sanción en la cámara iniciadora opera como una señal de previsibilidad jurídica hacia los mercados financieros globales y los fondos de inversión internacionales.
La Cámara de Diputados aprobó este miércoles por la noche el proyecto de ley que crea el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, denominado «Súper RIGI». La iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo cosechó 130 votos afirmativos, 106 negativos y 7 abstenciones, tras un extenso debate enfocado en el desarrollo tecnológico y el costo fiscal de los beneficios. Desde los bloques oficialistas, diputados como Bertie Benegas Lynch y Gabriel Bornoroni defendieron la norma argumentando que la extrema seguridad jurídica es la única vía para captar capitales en sectores de frontera como la inteligencia artificial y la biotecnología.
El expediente fue girado de inmediato a la Cámara de Senadores, donde el oficialismo deberá reabrir las negociaciones con los bloques federales.
